Les
Claypool:
Excéntrico
y libre para innovar
Por fernando curiel
A continuación encontrarán material
adicional de la entrevista encontrada en la edición
especial de bajo, junio 2009.
El gran bajista de Primus ha sido admirado y estudiado,
y ahora en el lanzamiento de otro disco solista, donde
no sólo tocó y compuso todo, también
se encargó de la ingeniería de sonido
en su propio estudio casero. En este material suplementario
exclusivo a nuestra página Web verán
lo que compartió acerca de la grabación,
su carrera, la industria, el negocio musical, la práctica… En
fin, revela los métodos tras su locura.
¡Disfruten!
Háblame de tu estudio casero.
Hay una estructura sobre mi propiedad que ha servido
como estudio durante muchos años. Hemos hecho
muchos álbumes de Primus y demás. He
coleccionado muchos equipos vintage a través
de los años.
Conozco más acerca de equipos de estudio que
de instrumentos. No estoy al día con los pedales
o multiefectos más recientes. Lo que tengo funciona.
Actualizo mis equipos más o menos una vez cada
diez años [risas]. Ok, digamos una vez cada
ocho años, así no parezco tan retrasado.
Háblame un poco de los equipos principales
en tu estudio.
Mi consola API 24/88 es de 24 canales. Tengo Pro Tools,
una máquina de cinta de dos pulgadas de 16 canales,
mando una submezcla a mi máquina de cinta de
media pulgada de dos canales ATR.
¿Usas muchos plug-ins?
Uso equipos hardware o físicos lo más
posible. Pero no uso muchos procesadores. Tengo un
equipo de TC Electronic viejo, creo que se llama Fireworks,
uso los compresores en la API mucho porque suenan excelente.
Pero para mí se trata de colocar unos micrófonos
y tratar de captar los sonidos más limpios posibles.
¿Hay ocasiones en las que te gusta
usar un amplificador de bajo y microfonearlo?
Siempre me conecto directo.
¿Cuáles fueron algunas de las
situaciones más creativas que tuviste que
enfrentar durante la creación de este álbum?
Este proyecto entero fue un reto creativo ya que las
canciones son tan abstractas. Cuando grabo tiendo a
colocar dos micrófonos y ya. La mayoría
de lo que grabo es en estéreo, pero también
grabo en mono. Por ejemplo, cuando grabo marimba uso
un par de micrófonos estéreo y ya. De
hecho, la dejo microfoneada siempre en mi estudio ya
que no me gusta cambiarlo si no tengo que hacerlo.
A veces grabo directo a Pro Tools y a veces grabo a
cinta, pero siempre envío la mezcla (mixdown)
a cinta.
Cuando grabas a cinta, ¿juegas con
las velocidades de las revoluciones?
En mi disco pasado experimenté con diferentes
velocidades de cinta, pero en este disco no. Grabar
en cinta con distintas velocidades simplemente ofrece
distintos colores sonoros. Es similar a la diferencia
entre filme y video. Hasta cierto punto, video ha sido
más eficiente que filme, como digital es más
eficiente que análogo (en varios aspectos).
El filme ofrece un color o un aspecto muy particular
como la cinta brinda un color distintivo. Son las fallas
inherentes a los propios medios lo que le da ese sonido,
como el vinilo que tiene un sonido muy particular,
y aunque no tiene el ancho de banda de un CD, tiene
un cualidad sonora que gusta. Supongo que todo esto
es subjetivo o cuestión de gusto. Me parece
que pasar todo a cinta le quita un poco la esterilidad
del medio digital y los instrumentos interactúan
un poco mejor, sonoramente.
Siendo tu música tan ecléctica, ¿con
qué género o estilo te identificas
más?
A través de toda mi carrera he sido el sujeto
que cuando conozco a alguien y me dicen: “Ah
eres músico… ¿qué tipo
de música tocas?”, siempre les he dicho, “No
sé…”. Es que ¡no sé!
Mis gustos son variados, ya sea Scott Joplin, The Residents,
etc. El otro día le enseñé a mi
hijo –que está aprendiendo a tocar bajo– y
a mi hija –que está aprendiendo a tocar
guitarra–, como tocar “TNT” de AC/DC.
Me identifico con la música o con cualquier
medio creativo que me haga preguntar, “¿Cómo
carrizo se les ocurrió eso?”. Si escucho
algo que se parece a algo que ya he escuchado, no me
interesa mucho.
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